Y un día, se despertó el Covid-19 y la pandemia se precipitó sobre el planeta contagiando a la gente que debió recluirse en sus casas.

Y unos días después, se despertó el indio de los viejos integrantes de la patota de Guambia y sus lápices empezaron a crear.

Primero un dibujito del Héctor en el grupo de guasap, le siguió una catarata dibujística del Hornes, después se fueron sumando el Tata, Tincho, Margarito, Tunda, Leo… y así,  poco a poco, acicateados por Darío Klein se fueron contagiando de entusiasmo.

Alguien dijo: esto hay que compartirlo para que la gente se entretenga y se armó instagram y facebook, después nuestro programador junior Dario Finelli agarro el mouse y saco esta web de taquito. Esta web que irá acompañándolos día a día mientras nos dure la cuarentena y el aburrimiento nos siga despertando la creatividad p´al jolgorio.


Y así, como algunos cocinan para los que no tienen, otros inventan test y respiradores que faltan y la máquina solidaria se mueve, nosotros la vamos a ir llevando en la lucha contra esta pálida, como ya le dimos duro a otras pálidas en otros momentos.

Somos los últimos integrantes de una generación de humoristas gráficos uruguayos que nos resistimos a dejar de cultivar el placer por el humor, el dibujo y la caricatura.


Usted disfrútenos ahora, que es gratis, que donde se despierte nuestro viejo vendedor estrella el Pepe López Patison (por ahora jubilado) ya verá como monetizar esto.


Gracias a todos por esta receptividad ante la espontánea propuesta. Es la ventaja de los medios digitales en estos tiempos de virus y cuarentenas.

Así que si no puede salir y quiere pasarla bien, pegue una ojeada a lo que la vieja patota tiene para decir todavía.

El humor uruguayo del bueno vive y lucha.

¡Salú!.